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Tarima exterior: tipos, sistemas de montaje y qué mirar

Una tarima de exterior no es un suelo apoyado en el suelo: es un suelo elevado sobre una estructura. Entender esa diferencia explica casi todo lo que hace que unas duren veinte años y otras se pudran en tres.

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¿Qué se considera tarima de exterior?

Se llama tarima de exterior (o decking) a un pavimento de lamas alargadas, de madera o de material compuesto, montado sobre una estructura de apoyo que deja una cámara de aire ventilada por debajo. Las lamas se separan unos milímetros entre sí a propósito. Esa junta deja pasar el agua de lluvia, que cae al soporte de debajo y se va por el desagüe que ya existía.

Esa es la diferencia de fondo con un suelo cerámico de exterior, que se pega al soporte y forma una superficie continua. En una tarima, el agua atraviesa el pavimento; en un porcelánico, resbala por encima. Por eso la tarima no impermeabiliza nada y nunca debe instalarse para tapar una terraza que tiene filtraciones: primero se arregla la terraza y después se pone la tarima.

¿Qué materiales se usan?

  • Madera tratada en autoclave (normalmente pino). El tratamiento en profundidad la protege de hongos e insectos. Es la opción de madera más extendida en terrazas y porches.
  • Maderas densas y estables (ipé, cumarú, teca y similares), que aguantan la intemperie por su propia composición, sin necesitar tratamiento químico previo.
  • Madera modificada térmicamente, calentada en horno para reducir su capacidad de absorber humedad y con ello sus movimientos.
  • Composite o WPC, mezcla de fibra de madera con plástico. No se astilla y no pide barnizado, aunque se calienta más al sol directo.

La comparación a fondo entre las dos familias, con sus mantenimientos respectivos, está en composite o madera, cuál dura más. Aquí interesa más lo que va debajo, que es donde se juega la durabilidad.

¿Sobre qué se apoya la tarima?

Hay tres sistemas habituales, y elegir bien depende sobre todo de si el soporte está nivelado y de cuánta altura se puede ganar.

SistemaCómo funcionaCuándo encaja
RastrelesListones (de madera tratada o de aluminio) apoyados sobre tacos, con las lamas fijadas encimaSoportes razonablemente planos; es el montaje más común
Soportes o plots regulablesPies de altura ajustable que corrigen desniveles y dejan la tarima horizontal sobre una superficie en pendienteTerrazas con pendiente de desagüe, o cuando hay que pasar tuberías por debajo
Losetas encastrablesPiezas cuadradas con base de rejilla que se unen a clic entre síBalcones pequeños y soluciones desmontables, típicas en alquiler

En los tres casos la lama nunca toca el soporte en toda su superficie. Si se apoya del todo, la cara inferior deja de ventilar y retiene humedad. Es justo la que empieza a pudrirse sin que lo veas desde arriba.

¿Por qué la ventilación y el desagüe deciden la durabilidad?

Una tarima de exterior se moja siempre. Lo que no puede hacer es quedarse mojada. La cámara de aire inferior deja que la humedad se evapore por las dos caras de la lama. Si ese hueco se tapa (con tierra acumulada, con hojas, con una jardinera apoyada directamente encima), la lama se seca por arriba y no por abajo, se hincha de forma desigual y acaba alabeándose o agrietándose.

De ahí tres decisiones de montaje que se toman una vez y condicionan el resto:

  1. Respetar la junta entre lamas que indique el fabricante, que varía según el material y el ancho de la lama. Es espacio de dilatación y de drenaje a la vez.
  2. Dejar junta perimetral contra muros y peto. La tarima se mueve con la temperatura y la humedad; si topa contra la pared, el movimiento se traduce en pandeo.
  3. Mantener accesible el sumidero. Conviene prever alguna pieza registrable encima del desagüe, porque tarde o temprano hay que limpiarlo.

¿Qué mirar antes de comprar?

  • El grosor de la lama y la separación entre rastreles. Van juntos: una lama fina necesita apoyos más próximos para no ceder al pisarla. El fabricante indica esa distancia máxima y es un dato de seguridad, no una sugerencia.
  • Si la lama es maciza o alveolar (con huecos internos). La alveolar pesa menos; la maciza resiste mejor golpes y cargas puntuales.
  • El sistema de fijación. Los clips ocultos dejan una superficie sin tornillos a la vista y facilitan sustituir una lama suelta; el atornillado pasante es más rápido pero deja la cabeza visible y perfora la cara superior.
  • El acabado antideslizante. El Código Técnico toma como referencia la clase de resbaladicidad más exigente para zonas exteriores y entornos de piscina, así que en una terraza que se moja conviene comprobar ese dato en la ficha técnica del producto.
  • El comportamiento al sol. Tanto la madera como el composite cambian de tono con la radiación ultravioleta; los fabricantes suelen declararlo. Es un cambio estético normal, no un defecto.

¿Y el coste?

No publicamos precios aquí a propósito: dependen del material, del sistema de apoyo, de los metros cuadrados y de si hay que preparar el soporte. Y cualquier cifra escrita queda obsoleta en meses. Lo que sí puedes hacer es calcular la superficie real y la merma de corte con la calculadora de metros y cajas. Y llevar ese dato al pedir presupuesto: con los metros claros, las ofertas se comparan mucho mejor.

Preguntas frecuentes

¿Se puede poner tarima de exterior sobre la baldosa que ya hay?

Sí, es el caso más habitual en terrazas de vivienda: la tarima se monta sobre rastreles o sobre soportes regulables apoyados en la baldosa existente, sin levantarla. Lo que no debe hacerse es pegar o atornillar las lamas directamente contra la baldosa, porque elimina la cámara de aire que necesita la tarima para secarse por debajo.

¿Cuánta pendiente necesita una terraza para poner tarima?

La tarima no sustituye a la impermeabilización ni al desagüe: el agua debe seguir corriendo por debajo hacia el sumidero como lo hacía antes. Si la terraza ya evacuaba bien, los soportes regulables permiten dejar la tarima nivelada por arriba manteniendo la pendiente original del soporte por debajo.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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