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Exterior: terraza, composite y césped

Un suelo de exterior vive a la intemperie: sol, lluvia y cambios de temperatura todo el año. Lo que funciona dentro de casa no siempre aguanta fuera.

Esquema con los tres materiales para suelo de exterior: la tarima de composite, de fibra de madera y plástico reciclado, que no se astilla ni necesita barnizado periódico y aguanta mejor la humedad constante, pero se calienta más al sol directo; la madera natural —pino tratado, ipé, teca—, que da un aspecto que el composite todavía no iguala a cambio de mantenimiento; y el cerámico.
El composite gana en mantenimiento y pierde descalzo en agosto. Esa es la elección real.
Tarima de madera exterior en forma de escalinata, vista desde arriba, rodeada de vegetación de jardín.
Lo que aguanta dentro de casa no siempre aguanta la lluvia y el sol de una terraza.

Composite, madera natural o cerámico

La tarima de composite (fibra de madera + plástico reciclado) se ha impuesto en terrazas porque no se astilla, no necesita barnizado periódico y aguanta mejor la humedad constante que la madera maciza. A cambio, se calienta más al sol directo. La madera natural de exterior (pino tratado, ipé, teca) da un aspecto que el composite todavía no iguala del todo, pero pide mantenimiento anual con aceite o protector.

Para terrazas y patios también se usa gres porcelánico de exterior (con más grosor y antideslizante certificado) y, para jardín, césped artificial. La elección depende sobre todo de cuánto mantenimiento estás dispuesto a hacer. Empieza por composite o madera, cuál dura más.

Guías de suelo de exterior

En camino: cómo limpiar y mantener la tarima de composite sin estropearla.

Fuentes

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