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Limpieza y mantenimiento

Más suelos se estropean por una fregona demasiado mojada que por el uso normal. El mantenimiento correcto depende del material, no es el mismo para todos.

Esquema sobre el enemigo común del laminado, el parquet y buena parte del vinílico: el agua estancada, que se mete en las juntas y es lo que hace que un suelo se hinche o se levante con el tiempo, frente a la fregona escurrida a fondo o la mopa ligeramente humedecida, que quitan el polvo igual sin dejar humedad. Debajo, lo que la regla no cubre: cada material pide además su propio cuidado.
La superficie se seca en minutos. Lo que hay dentro de la junta, no, y eso es lo que hincha.
Una mujer pasa una mopa plana por un suelo de lamas en tono madera clara, en una habitación casi vacía.
Mopa plana y poca agua: así se limpia sin que la humedad llegue a las juntas.

La regla que vale para casi todos

El enemigo común del laminado, el parquet y buena parte del vinílico es el agua estancada: una fregona escurrida a fondo o una mopa ligeramente humedecida quitan el polvo sin dejar humedad en las juntas. El agua abundante es precisamente lo que provoca que un suelo laminado se hinche o se levante con el tiempo.

Más allá de eso, cada material tiene su propio cuidado: el parquet con acabado de aceite necesita nutrirse cada cierto tiempo con producto específico, el barnizado se limpia con productos neutros sin cera. Y el vinílico y el porcelánico son los más tolerantes a la limpieza húmeda. Empieza por cómo limpiar el parquet sin estropearlo.

Guías de limpieza y mantenimiento

En camino: cómo recuperar el brillo apagado de un barniz, cada cuánto conviene aceitar un parquet aceitado y qué cuidado pide el vinílico frente al porcelánico.

Fuentes

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