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Microcemento y suelos continuos

El microcemento se ha convertido en el acabado de moda en reformas. Pero es un sistema, no un material único, y eso cambia mucho lo que puede o no puede hacer.

Esquema del microcemento entendido como revestimiento y no como suelo nuevo: se aplica en varias capas —imprimación, base, acabado y sellador— sumando pocos milímetros sobre un soporte ya preparado, que puede ser suelo, pared o mueble, y su gran ventaja es la continuidad sin juntas que ni el porcelánico ni el laminado pueden ofrecer. Debajo, lo que se deduce de eso: sube muy poco la cota pero hereda lo que hay debajo.
Hereda el soporte. Por eso prepararlo no es el paso previo: es la mitad del trabajo.
Suelo gris liso y continuo, sin juntas a la vista, junto a una pared blanca y una columna pintada de rojo.
Continuidad sin juntas: lo que ni el porcelánico ni el laminado pueden ofrecer.

Un revestimiento, no un suelo nuevo

El microcemento no sustituye al suelo existente: es un revestimiento continuo de pocos milímetros que se aplica en varias capas (imprimación, base, acabado y sellador) sobre un soporte ya preparado, sea suelo, pared o mueble. Su gran ventaja es la continuidad sin juntas, algo que ni el porcelánico ni el laminado pueden ofrecer, y que visualmente amplía espacios pequeños.

Su punto débil es que no es un material, es una ejecución: el resultado depende mucho de la mano que lo aplica y de que el soporte esté bien preparado (fisuras y juntas de dilatación mal resueltas se acaban viendo). Es apto para baños siempre que lleve el sellador adecuado, pero exige mantenimiento periódico de esa capa protectora. Empieza por qué es el microcemento y para qué sirve.

Guías de microcemento

En camino: microcemento en baño paso a paso, cómo se sella y con qué frecuencia hay que renovarlo, y microcemento sobre suelo radiante.

Fuentes

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