Rejuntar el suelo: qué junta se rellena y cuál no se toca nunca
Un suelo embaldosado no tiene un tipo de junta: tiene cuatro, y solo una se rejunta. Confundirlas es lo que convierte un arreglo de una tarde en un pavimento levantado un año después.
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¿Qué es rejuntar y qué junta se rejunta?
Rejuntar es rellenar o rehacer la junta de colocación, que es la separación que se deja entre todas las baldosas cerámicas contiguas, ya sea por la necesidad de compensar sus desviaciones dimensionales, ya sea intencionalmente por razones funcionales o estéticas
.
Y no es un remate decorativo. La Guía de la baldosa cerámica lo deja claro de una forma que ordena todo lo demás: las juntas de colocación son parte constitutiva de la superficie embaldosada y, por tanto, el material de rejuntado está sujeto a las mismas solicitaciones que las propias baldosas cerámicas
. Lo que se pisa, se limpia y se moja es también la junta.
Hay un mínimo que conviene retener: se considera colocación con junta a partir de 3 mm de separación. Pero incluso en la colocación llamada «sin junta» la separación mínima aconsejable a dejar entre las baldosas es de 1,5 mm
, porque separaciones menores no permiten la buena penetración del material de rejuntado y no impiden el contacto entre las baldosas
.
¿Cuáles son las otras tres juntas y por qué no se rellenan igual?
Las tres restantes son juntas de movimiento: existen precisamente para que algo pueda moverse, así que rellenarlas con un material rígido las anula.
- Junta perimetral. Va en los límites de la superficie embaldosada contra paredes, pilares y cambios de nivel, y tiene por objeto
evitar que tanto el material de revestimiento como el adhesivo tengan contacto con tales elementos para prevenir la acumulación de tensiones
. Debe ser continua y de 5 mm como mínimo; se resuelve con un material compresible o con silicona y suele quedar oculta bajo el rodapié. Puede prescindirse de ella en recintos de menos de 7 m². La guía añade el dato que debería estar en todos los manuales:la omisión de las juntas perimetrales es una de las causas más frecuentes del levantamiento de embaldosados
. - Juntas de partición. Subdividen las superficies grandes para
evitar que se acumulen las dilataciones y contracciones
. Como referencia, la superficie máxima sin ellas es de 50 a 70 m² en interior (la mitad en exterior) o una dimensión máxima de 8 m lineales. Tienen que cortar el revestimiento, el adhesivo y el mortero de base, medir 5 mm o más y rellenarse con perfiles o materiales elásticos. - Juntas estructurales. Son las del propio edificio. Cuando el soporte las tiene, el embaldosado debe repetirlas:
deben llegar hasta el soporte
y ser al menos tan anchas como la del soporte, y se rematan con materiales de elasticidad duradera.
Si el suelo es flotante y no cerámico, el reparto es otro y lo explicamos en juntas de dilatación en suelo laminado. Allí la junta perimetral no se rellena con nada, se tapa.
¿Hay que rehacer la junta o solo está sucia?
Se distingue en un minuto. Rasca la junta con la punta de un destornillador viejo: si sale polvo y se deshace, el material está disgregado y hay que sacarlo. Si está dura y lo que se ve es una línea oscura, prueba con un paño húmedo. Si aclara, es suciedad y el trabajo es de limpieza, no de albañilería.
Dos señales cambian el diagnóstico entero. Si una baldosa suena a hueco al golpearla con los nudillos o se mueve, el problema está debajo y rejuntar solo lo tapa. Si la junta que se abre es siempre la del encuentro con la pared, lo más probable es que ahí hubiera que dejar junta perimetral y se rellenara en rígido. El movimiento que debía absorber esa junta sale por donde puede.
¿Qué material de rejuntado va en cada sitio?
La guía distingue cuatro familias, y la elección no es estética:
| Material | Dónde encaja | Dónde no |
|---|---|---|
| Lechada de cemento portland (JC) | Interiores poco exigentes, sin solicitaciones añadidas | No es adecuado «en zonas higiénicas o de limpieza frecuente (baños, cocinas, etc.)» |
| Mortero de juntas (J1) | Pavimentos de interior y exterior; compatible con todas las baldosas | Soportes deformables, fachadas, tráfico pesado, pavimentos calefactados y limpieza frecuente con productos agresivos |
| Mortero de juntas con aditivo polimérico (J2) | Soportes deformables (madera, suelos calefactados), tráfico pesado y presencia persistente de agua | Limpieza frecuente con productos agresivos; locales alimentarios y sanitarios |
| Mortero de resinas de reacción, epoxi (JR) | Donde se pida asepsia, resistencia química, alta abrasión y juntas estancas | Es el más exigente de aplicar; se reserva para cuando hace falta |
La lectura doméstica de esa tabla es corta: un suelo con calefacción radiante o sobre un soporte que trabaja pide el mortero deformable, no la lechada de cemento. El aditivo polimérico es justo lo que le da flexibilidad y menor absorción de agua.
¿Qué profundidad tiene que quedar?
La guía marca un número que decide si el trabajo sale bien o hay que repetirlo: la profundidad mínima de este debe ser de 6 mm
. Por eso vaciar una junta no es raspar la superficie y volver a pasar la llana. Si al retirar el material viejo solo quitas la costra de arriba, el relleno nuevo se queda en una película que salta al poco.
Si reparas solo un tramo, la guía es igual de clara sobre el criterio: las reparaciones se realizarán con los mismos materiales utilizados en el original
. Mezclar familias (epoxi sobre cemento, o dos lotes de color distinto) se nota siempre. No solo a la vista: se comportan distinto ante el agua y la limpieza.
Antes de atacar una mancha en la junta
La junta es más porosa que la baldosa, así que casi todo lo que mancha un suelo cerámico acaba viéndose ahí. La guía recomienda una precaución que ahorra disgustos. Antes de intentar quitar una mancha con un procedimiento enérgico, hay que comprobar su efecto sobre la superficie del revestimiento y el material de rejuntado, para prevenir degradaciones químicas o acciones mecánicas que pueden deteriorar aún más el estado de la instalación
. Pruébalo en un rincón tapado, no en mitad del pasillo.
Para los restos calcáreos y de cemento, su tabla de limpieza remite a ácidos orgánicos diluidos, del tipo del vinagre. Para los aceites, alcohol etílico, y para las grasas, bicarbonato y agua. Todo eso vale sobre cerámica. Si el pavimento es de base cementosa, como el terrazo, los ácidos dejan de ser una opción.
Preguntas frecuentes
¿Se puede rejuntar encima de la junta vieja?
Solo si la vieja está sana y lo único que pasa es que está sucia, y entonces no es rejuntar sino limpiar. Si el material está disgregado, hay que sacarlo hasta dejar sitio: el relleno necesita al menos 6 mm de profundidad para comportarse como debe, y una capa fina aplicada sobre restos sueltos salta con el uso.
¿La junta contra el rodapié se rejunta también?
No. Ese encuentro es justo donde debe estar la junta perimetral, que es una junta de movimiento y no se rellena con mortero de juntas: se resuelve con un material compresible o con silicona, y el rodapié la tapa. Rellenarla en rígido es una de las causas más citadas de que un embaldosado acabe levantándose.
¿Por qué la junta se ve más oscura que el día que se puso?
Porque es la parte porosa del suelo y acumula lo que la baldosa repele. En zonas de paso y delante del fregadero es inevitable con un material cementoso; lo que cambia el resultado a largo plazo es elegir la familia adecuada al sitio (los morteros con aditivo polimérico absorben menos agua) y no dejar que el agua se quede parada encima.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- ASCER, Colegio de Arquitectos de la Comunidad Valenciana e Instituto de Tecnología Cerámica. Guía de la baldosa cerámica
- Código Técnico de la Edificación. DB-SUA, Seguridad de utilización y accesibilidad