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Microcemento en exterior: cuándo aguanta y cuándo no

El microcemento aguanta en una terraza, en un porche o en el borde de una piscina. Pero la decisión no se toma mirando el microcemento: se toma mirando lo que hay debajo. Casi todo lo que falla en exterior viene del soporte, de las juntas o del sellador, y ninguno de los tres se arregla cambiando de marca.

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¿Qué cambia cuando el microcemento se pone fuera?

El microcemento no es un suelo, es un revestimiento continuo: unos pocos milímetros de mortero de base cemento con resinas que se extienden sobre el pavimento o la solera que ya hay. Qué es y en qué habitaciones funciona lo tienes en qué es el microcemento.

Al sacarlo al exterior no cambia la idea, cambia el sistema entero. Las capas de cuerpo suelen llevar más granulometría, el refuerzo con malla deja de ser opcional y, sobre todo, cambia el sellador, la capa que va a comerse el sol, la lluvia y el hielo durante años. Pedir «microcemento» sin más y dar por hecho que el aplicador pondrá el sistema de exterior es la primera fuente de problemas. En interior y en exterior se llaman igual y no son lo mismo.

¿El microcemento impermeabiliza una terraza?

No. Es un acabado, y ninguna capa de acabado sustituye a una impermeabilización. En una terraza sobre espacio habitable, la lámina impermeabilizante es un elemento independiente que va por debajo, con su formación de pendientes, sus encuentros con el peto y sus sumideros. El Código Técnico la trata como parte de la cubierta, en el documento básico de Salubridad, no como parte del pavimento.

La consecuencia práctica es incómoda y conviene decirla clara: si la terraza ya filtra al piso de abajo, poner microcemento encima no lo arregla. Lo tapa, y además complica el diagnóstico, porque a partir de ahí ya no se ve por dónde entra el agua. Primero se resuelve la filtración; el acabado va al final, nunca al revés.

¿Se pueden tapar las juntas con un suelo continuo?

Las de movimiento, no. Un revestimiento continuo no hace desaparecer los movimientos del soporte: los hereda. Si debajo hay una junta estructural o una junta de dilatación, tiene que reflejarse en la superficie, con su propio corte y su sellado elástico. Un paño continuo extendido sobre dos zonas que se mueven por separado se fisura por la línea de la junta, tarde o temprano. Y esa fisura no es un fallo de aplicación: es la junta reapareciendo.

En exterior hay además otras dos que no se pueden saltar: la junta perimetral contra muros y peto. Y la partición de superficies grandes, porque un paño a pleno sol dilata mucho más de lo que dilataría dentro de casa.

¿Y la pendiente?

Un suelo sin juntas no evacúa el agua por sí solo: la evacúa la pendiente, y la pendiente la da el soporte antes de que llegue el microcemento. Cuando el agua se queda estancada (en un rincón, contra el peto, alrededor de un sumidero mal rematado) pasan a la vez tres cosas que estropean un suelo continuo en exterior: la suciedad se ancla, salen eflorescencias y hay agua disponible para congelarse. Comprobar que la terraza desagua bien antes de revestirla importa tanto como elegir el sistema.

¿Por qué amarillea el microcemento al sol?

Normalmente no amarillea el microcemento: amarillea el sellador. Frente a la radiación ultravioleta, los selladores de poliuretano se dividen en dos familias. Los aromáticos se degradan y viran hacia el amarillo con el sol. Los alifáticos están formulados para mantener el tono a la intemperie. Para una terraza al sol, la pregunta concreta al aplicador es esa (qué sellador va a poner y si resiste los rayos ultravioleta), no cuántas capas da.

Un detalle que decide cuánto se nota: los tonos claros y fríos, del gris cemento al blanco roto, delatan el viraje mucho antes que los tonos cálidos o medios.

¿Resbala?

Un microcemento liso y sellado resbala mojado, igual que cualquier otra superficie lisa. En España el criterio de referencia es la clase de resbaladicidad del Código Técnico, que sale del valor Rd del ensayo del péndulo. Para zonas exteriores, entornos de piscina y duchas, la clase exigida es la 3, la más alta de la escala. Cómo se mide, y por qué no equivale a las R alemanas que verás en las fichas, lo explica suelo antideslizante para exterior.

En microcemento esa clase no la da el material: se consigue con el acabado, es decir, con textura en la última capa y con un sellador que lleve carga antideslizante. Y es un dato que el fabricante del sistema declara o no declara. Si no lo declara, no lo hay.

¿Aguanta las heladas?

Depende de que no haya agua donde congelarse. Un sistema bien sellado, con pendiente y sin fisuras, se comporta razonablemente. Uno con microfisuras o con agua estancada trabaja en su contra, porque el agua que entra aumenta de volumen al helarse y abre lo que ya estaba abierto. En zonas de heladas frecuentes, mantener el sellado es una tarea real y no una recomendación de folleto.

¿Cómo se mantiene fuera?

  • Limpieza con jabón neutro y agua. Nada de ácidos, lejías fuertes ni limpiadores abrasivos: atacan el sellador antes que al microcemento, y cuando el sellador se va, el resto queda expuesto.
  • Reposición del sellador con la periodicidad que indique el fabricante del sistema y según lo expuesto que esté el suelo. En interior se puede posponer; en exterior es justo lo que mantiene estanco el conjunto.
  • Revisión anual de juntas y perímetro. Un sellado elástico agotado es la vía de entrada de agua más habitual, y se ve a simple vista.
  • Reparar pronto cualquier fisura fina, por la misma razón: en exterior, una fisura no se queda como está.

¿Cuándo no conviene?

  • Cuando la terraza tiene filtraciones o humedades sin resolver.
  • Cuando el soporte tiene fisuras vivas, es decir, que siguen moviéndose.
  • Cuando el pavimento existente suena hueco o está mal adherido: el microcemento se apoya en él y hereda su estado.
  • Cuando se busca algo reversible o de un fin de semana. El microcemento no se levanta, y no es bricolaje: el resultado depende del aplicador más que del producto, que es exactamente lo que más pesa en el presupuesto (qué influye en el precio).
  • Cuando lo que se quiere es un suelo cálido al pie descalzo. El microcemento es duro y, en tonos oscuros y a pleno sol, se calienta como cualquier superficie oscura. Ahí la alternativa razonable es una tarima de exterior.

Preguntas frecuentes

¿Se puede poner microcemento sobre la baldosa de la terraza sin levantarla?

Es su uso más habitual y una de sus ventajas reales: se aplica sobre el pavimento existente siempre que esté firme, bien adherido y sin piezas huecas, y siempre que las juntas de movimiento que haya debajo se reflejen en la superficie. Lo que no se puede es usarlo para tapar un pavimento que se mueve o una terraza que filtra.

¿Sirve para el borde de una piscina?

Sí, con el sistema de exterior correcto y con un acabado que alcance la clase 3 de resbaladicidad, que es la que el Código Técnico fija para los entornos de piscina. Hay que contar además con que el agua tratada, con cloro o con sal, ataca el sellado: el mantenimiento es más exigente que en una terraza normal y conviene confirmar con el fabricante que el sistema está pensado para esa exposición.

Fuentes

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